Isabella Delves-Broughton, como dice su partida de nacimiento, nació en Londres en 1958, y vivió allí hasta cumplir los 21 años. La moda fue haciendo hincapié en ella desde muy pequeña, los sombreros en especial, icono total de su imagen, fueron su debilidad siempre. Confesó en una entrevista que se recordaba a la edad de 8 años probándose un enorme sombrero color rosa chicle que era de su madre; “incluso hay una foto usándolo en la que me veía muy feliz y divertida” dijo.
En el año 1979 Blow se muda a un apartamento en la ciudad de Nueva York, lugar que compartía con la actriz Catherine Oxenberg. Su excusa era estudiar la carrera de “Arte Chino Antiguo” la cual comenzó en la Universidad de Columbia. Un año más tarde, empezaría su conexión con la moda, abandonando la carrera de arte que cursaba en la gran manzana y mudándose a Texas, donde comenzó a trabajar para el diseñador Guy Laroche.
Dos años más tarde se casa con su primer marido Nicholas Taylor, del cual se divorcia tras cinco años de matrimonio. Ese mismo año empieza a trabajar como asistente personal de la querida y odiada Fashion Director de la edición americana de la revista Vogue, Anna Wintour. Poco tiempo después dejo de asistir a Wintour para empezar a hacerlo con Andre Leon Talley, actual director general de esa misma revista. A su vez, mientras vivía en NY, esta london girl conoce a Andy Warhol and Jean-Michel Basquiat, iniciando con el último un corto affair.
Para el año 1987, Isabella regresa a la ciudad de Londres y empieza a trabajar para el luego director de moda de la revista Tatler y el Sunday Times, Michael Roberts y es gracias a él que empieza su camino como Editora de Imagen dentro del primer magazine nombrado. Tres años después, en una boda, conoce al Art Dealer, Detmar Blow con quien Isabella se compromete 16 días después para casarse al año siguiente.
Isabella Blow tenía un sentido común natural del estilo para los diseñadores de moda, un ojo clínico para el área, por así decirlo. Es así como al conocer a Philip Treacy, un diseñador que trabajaba con Tatler y quien la enamoro con sus locos diseños, le encargó le diseñase su vestido de bodas. Treacy es el mismo quien diseñaba los sombreros locos con los que siempre se la veía en publico, complemento infaltable de todos y cada uno de sus outfits. Otros grandes descubrimientos suyos para el mundo de la moda fue el fabuloso diseñador Alexander McQueen, a quien luego de ver su desfile final de graduación, le compro su colección entera. También Hussein Chalayan, Honor Fraser, Stella Tennant y Sophie Dahl, han sido diamantes en bruto que Blow aporto al mundo de la moda.
En el año 1993 la excéntrica Isabella empezó a trabajar para la Vogue británica, donde permaneció cuatro años produciendo famosas notas como el photoshooting London Babes de la mano del fabuloso fotógrafo americano Steven Meisel. Durante la misma época y gracias a su arduo trabajo en el magazine The Sunday Times Style, se convierte en la Directora de Moda de la misma, donde pasa cuatro años en el puesto. Sucesivamente, hace un cambio en su vida laboral y toma el mismo puesto que en The Sunday Times Style pero esta vez en la revista Tatler.
Isabela era una mujer de carácter fuerte y jovial mas sufría de depresión, una bipolaridad en su personalidad que la llevó a su intencional muerte. Se sintió siempre apartada de todo en lo que estaba inmersa, revelando su dificultad de poder encontrar un hogar en un mundo tan influenciado por ella. También tuvo varios altibajos en sus relaciones, sumada a la falta de fertilidad y el cáncer que le habían diagnosticado recientemente, lo cual era un plus para que su situación se potenciara. Una seguidilla de cosas que la llevó a intentar suicidarse simultaneas veces, logrando acabar con su vida en el cuarto intento, a la edad de 48 años, el 9 de mayo de 2007, por haber ingerido voluntariamente un insecticida llamado Paraquat.
Excéntrica, desvariada pero talentosa de pies a cabeza, éste rayito de sol de intoxicante alma libre, llenó al fashion world de tanta chispa que no podremos hacer otra cosa que mantenerla a su estilo, sobre nuestras cabezas.
Christian Abellán
para Fashion Way