Si alguien pensaba que estaba todo inventado en el terreno de la cosmética, se equivoca. Muestra de ello es el nuevo lanzamiento de Lancôme, una máscara de pestañas con cepillo vibratorio eléctrico. Se llama Ôscillation y tiene un único objetivo: proporcionar una cobertura de 360º para cada una de las pestañas lo que se traduce, obviamente, en unas pestañas alargadas y multiplicadas.
Ni fórmulas reinventadas ni cepillos elaborados con materiales alternativos. Digamos que podría denominarse como una máscara de pestañas de “última generación”. Al fin y al cabo, es la primera que incorpora un motor en miniatura para hacer vibrar las cerdas del cepillo aplicador. En total son 700 vibraciones por minuto que permite una distribución perfecta del producto.
Este cosmético-gadget implica algunos cambios en los hábitos de las usuarias de máscaras de pestañas tradicionales: asumir que el uso de la misma depende de una pila reciclable alojada en su motor en miniatura y que, mientras se aplica, hay que apretar ligeramente con el dedo pulgar un botón. Lo demás, ya lo sabemos: colocar el cepillo en la raíz de las pestañas y deslizarlo suavemente hasta las puntas.
Este lanzamiento se complementa con una fórmula renovada alisadora con tensioactivos y un cepillo elaborado con polímeros para optimizar la vibración y mejorar el resultado. Sin duda, y a juzgar por el resultado, tenemos por delante el nacimiento de una nueva generación de cosméticos, en los que los mecanismos más tradicionales se sustituyen por ávidos procedimientos eléctricos.
Su precio es de 35 euros y estará a la venta a partir de agosto.