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06/04/2009 - Internacional

Custodio Dalmau Salmon, de Barcelona


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Custo Barcelona
Custo Barcelona


Custodio Dalmau Salmon nació en 1958 en Lérida, en la provincia española de Cataluña. Al poco tiempo, su familia se re-empadronó en Barcelona, que para ese entonces era una verdadera “ciudad artística” y sus referentes eran la arquitectura y la moda que estaba creciendo y despertando interés en todas las clases sociales.

Custodio era muy apegado a su hermano David, y ambos compartían el gusto por el diseño gráfico. David empezó a estudiar Arte y Custo se decidió por la Arquitectura. Los dos eligieron esas carreras con el sueño de poder aplicar su creatividad, que venían cultivando desde chicos.

Ambos recibidos de sus estudios, a finales de los años 70 se largaron a recorrer gran parte de Europa y EE.UU en motocicleta. Su roadtrip les tomó 2 años, pero les sirvió para encontrar algo que por fin despertaría un verdadero interés en ellos y los apasionaría tanto, como para dedicarse a eso. Los hermanos cuentan que ese despertador fue la cultura y las costumbres de los surfers del sur de California (San Diego, Los Angeles y en menor medida Santa Bárbara), donde pareciera que vivían en un mundo paralelo, totalmente independiente a las reglas de la moda que venían impuestas por las grandes capitales como París, N.Y y Londres. Ahí eran independientes y “hacían lo que querían”.

En el 72 volvieron a España y se pusieron en marcha: empezaron a diseñar remeras mezclando ilustraciones, sedas, telas y nuevos materiales; dando como resultado algo único, algo nuevo, algo como lo que querían, distinto a todo lo que existía.

Empezaron produciendo sólo remeras para hombres, como un proyecto independiente, pero el éxito llegó tan de repente, que tuvieron que ponerle un nombre a lo que producían y empezó algo que en unos años se transformaría en un gigante. El nombre elegido fue “Custo of Barcelona” y al tiempo cambio a “Custo Barcelona”. Con el éxito llegaron los grandes desfiles y la aceptación (y admiración) de los fashionistas de esas grandes ciudades de las que ellos se quieren diferenciar.

Años más tarde, se asociaron con “Meyba”, una textil que se ocuparía básicamente de todo, excepto de la creatividad y la creación. Pero ellos parecían no conformarse con nada y por la “falta de competitividad” se alejaron de Meyba y se mudaron a EE.UU para introducir sus productos y su marca en un nuevo mercado. Claro que los norteamericanos no iban a salir de su cómodo esquema, y los rechazaron diciendo que sus prendas eran “estridentes” y “poco acorde a los conceptos minimalistas de la moda”. Una vez más, no se conformaron con lo que sucedía, lucharon contra el mercado y evidentemente ganaron: primero probaron con “Custo Line” y la vieron fundirse por inoperancia y negligencia de la empresa textil encargada de la producción y distribución. Pero no se conformaron con eso y finalmente en 1996 se instalaron en el mismo lugar que los había inspirado allá, a principios de los 70.

Ellos reconocieron no tener vocación, conocimiento, ni entusiasmo por la moda, pero después de 25 años de estar metidos en esto, ya sabían manejarse en el ambiente como si lo llevaran adentro. Además, el éxito que estaban teniendo, no les permitiría abandonar todo lo que crearon.

Ya instalados y aceptados en EE.UU, sus productos empezaron a llegar a Los Angeles, más específicamente a muchas tiendas de “Rodeo Drive” y “Melrose Avenue”, donde compraban (y compran) las estrellas de Hollywood. Esto fue la catapulta al éxito mundial y al reconocimiento de todos los sectores. Muchas celebrities, como Penélope Cruz, Brad Pitt y Claudia Schiffer, entre otras tantas, empezaron a mostrarse en público con sus diseños y no tardaron en llegar a la TV, en series como “Friends” y “Sex and the City” o en programas de MTV. Tan fuerte fue el impacto, que se lo llegó a considerar un Hecho Social y recibió el nombre “Customanía”.

Para el año 2000, existían miles de imitaciones circulando por el mundo, Custo y David no se preocuparon demasiado, hasta que vieron que les estaba robando una parte importante de su propio mercado, y levantaron acciones legales en Europa contra la distribución fraudulenta de copias falsas de sus prendas.

La firma “Custo Barcelona” recibió numerosos premios por sus diseños, como el Kore (el Oscar italiano de la moda), el Prix (de la revista Marie Claire al mejor diseñador del año) y dos premios de la revista Methaphor.

Sus características diferenciadoras son las estampas de  flores, animales, iconografía japonesa, cómics, imaginería hindú y pop art; y sobre todo la mezcla, tanto de estampas, como de colores, texturas y materiales. Si nos detenemos un segundo a pensar que ellos se desarrollaron y crecieron intelectualmente en California en plena época del verano del amor y de los recitales de Woodstock y que se pasaron la vida viajando, no es de extrañar que sus temas centrales sean una mezcla (eficaz) de diferentes culturas cruzadas con una estética hippie psicodélica.

Además de sus diseños en el mundo de la moda, Custo también incursionó (exitosamente) en el diseño industrial creando algunas piezas de decoración y diseño de interiores, y en lo que respecta a su vida personal, Custo Dalmau está casado con Eva Volmer, con quien tiene una hija llamada Montana.

Por el momento parecen conformes con su situación actual, pero la historia nos muestra que  esto puede no durar mucho y que en cualquier momento los vamos ver en algo nuevo y rompiendo con algún esquema.



Nicolás Carreño
para Fashion Way




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